Después de la tormenta, ¿Vendrá la calma?

“Salpicón de ideas”

por Pablo Álvarez

Una mano amiga para el futuro incierto de los inquilinos en Albany New York

Lovett Branch respiró hondo.

El último mensaje había sido intenso y necesitaba reponerse antes de devolver la llamada. El teléfono seguía sonando sin parar. Aunque no sabía quién estaba al otro lado de la línea, podía adivinar con precisión que esa persona necesitaba su ayuda. Ella no es psíquica, ni tiene la capa roja de un superhéroe; pero para muchos inquilinos de Albany es lo que más se asemeja.

Branch trabaja respondiendo a los mensajes que dejan en el la línea directa de Inquilinos Unidos de Albany (UTA por sus siglas en inglés), una organización comunitaria sin fines de lucro que trabaja para mejorar las condiciones de la vivienda, tanto en términos de reparaciones como en temas de los derechos de los inquilinos.

Antes de la pandemia, en las oficinas de UTA se recibían diariamente entre 40 y 60 llamadas de personas preocupadas por caseros abusivos, la devolución de los depósitos de seguridad, y muchas otras inquietudes relacionadas a la vivienda. Pero cuando la pandemia forzó el encierro en nuestros hogares, las cosas empeoraron. El número de llamadas se duplicó, y ahora Branch respondía las llamadas desde el teléfono de su casa.

“Fue todo tan loco”, dijo Branch refiriéndose a los primeros meses de la pandemia. Después agregó, “es todo muy loco, y las cosas van a empeorar cuando todo esto termine”.

Tras el fin de la moratoria de desalojos en Nueva York, las cortes de la vivienda reanudarán su actividad exponiendo a miles de inquilinos a perder sus hogares. En el área metropolitana de la ciudad de Nueva York, 66% de los adultos Latinos viven en un hogar que experimentó una pérdida de ingresos laborales desde mediados de marzo, cuando se produjeron cierres obligatorios en la región; convirtiéndolo en el grupo que sufrió el mayor impacto (en comparación con el 51% de los adultos Blancos, el 56% de los Negros, y el 58% de los Asiáticos).

Laura Felt es la directora ejecutiva de UTA y dice que la moratoria de desalojos se ha utilizado en todo el país para mitigar y evitar la propagación del virus en los albergues para desamparados. “No era lo que exigimos y creíamos que era necesario y humano. Pero aún es importante ver que cuando luchamos por algo, podemos conseguirlo”.

Branch, por su lado, dice que hay propietarios que son buenos y no quieren dejar a sus inquilinos en la calle, pero son los menos. Además, si desalojan las viviendas, no saben cuándo podrán volver a rentar esas unidades vacías. Entonces, muchos de ellos se encuentran en este dilema: “¿desalojo a los inquilinos que no pagaron y no recibo ingresos mientras espero volver a alquilar la unidad, o trabajo con los inquilinos existentes?” La verdad es que, en muchos casos, la moratoria de desalojo es un remedio que a la larga es peor que la enfermedad.

Luego de la última extensión, la moratoria federal vence en agosto, lo que podría obligar a las personas que deben alquiler atrasado a perder sus hogares. A pesar de que es difícil saber cuánto se debe en rentas atrasadas, ya que no se dispone de datos de alta calidad, se estima que la deuda puede superar los 52 mil millones de dólares. Este número sigue creciendo, mientras las posibilidades de pagar esa deuda disminuyen cada vez más.

“Yo trato de negociar y ser un intermediario”, dice Branch. Luego agrega con un tono de resignación, “a veces, todo lo que puedo hacer, es todo lo que puedo hacer. Es muy frustrante porque me gusta lo que hago”.

Lovett tiene una forma de hablar muy expresiva. Usa pausas y cambios de tonos que ayudan a quienes la llaman por teléfono a imaginarse la cara y los gestos que hace al hablar. Cuando habla de las veces que los inquilinos la llaman para contarle las novedades, o agradecerle por su ayuda, se le escucha con entusiasmo y parece que está sonriendo de oreja a oreja. Branch tiene un rostro que de inmediato pareciera familiar, con una combinación de pómulos altos, una sonrisa eterna, y unos ojos sabios.

Cuando Branch habla sobre el futuro de los inquilinos su voz baja de ritmo y hace una pausa larga mientras busca alguna respuesta. Branch dice que lo que más le preocupa no es que las personas terminen en un refugio para desamparados. El problema, según Branch, es que no hay suficientes refugios en Albany para todas esas personas.

“Ahora es mejor que se pongan a buscar refugios donde poner a toda esa gente. Acá en Albany, la gran mayoría de los refugios están destinados para hombres solteros, cuando la mayoría de las personas en riesgo de perder sus hogares son mujeres con hijos”. Dice Branch que eso es lo que le quita el sueño.

Tiene miedo de salir de su oficina y encontrarse familias con sus hijos durmiendo en la calle. Albany tiene solo tres refugios para mujeres, lo que presenta un panorama poco alentador.

Según Julia Ofman, quien trabaja para Family Homelessness Coalition, tomar conciencia de la gravedad del problema es vital para que la opinión pública pueda influir directamente en la cantidad de dinero disponible para ayudar a esta causa. Muchos no saben que casi el 70% de los usuarios de refugios para personas sin hogar de la ciudad de Nueva York son familias con niños y la gran mayoría de estas familias están encabezadas por madres solteras, según el Departamento de Servicios para Personas sin Hogar.

Un estudio de 2019 Tasi, Lee, Shen, Southwick y Peitrzak (2019) encontró que el 88% de las personas creen que los problemas de salud conducen al desamparo. A diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa, el desalojo es más bien una situación que genera problemas de salud. El Departamento de Educación informó que 14,549 estudiantes de pre kínder y jardín de infantes no tenían hogar en la ciudad de Nueva York en algún momento del año escolar pasado.

Este último dato es preocupante ya que, según la Asociación Estadounidense de Psicología, la falta de vivienda es traumática para todos, pero especialmente para los niños porque “enfrentan serias amenazas a su capacidad para triunfar y su bienestar futuro. De particular preocupación son los problemas de salud, el hambre, la mala nutrición, los retrasos en el desarrollo, la ansiedad, la depresión, los problemas de conducta y el bajo rendimiento educativo”, lo que crea un círculo vicioso que se transmite a las generaciones futuras.

Lo único alentador de este panorama parece ser que existen personas como Lovett, que estarán ahí, del otro lado de la línea telefónica esperando con interminable paciencia, siempre listas para contagiar sonrisas y transformarse en lo que la gente necesita.

“Cuando me llaman y me preguntan: Sra. Lovett, ¿cómo hago esto, o cómo hago aquello?, a veces me encuentro siendo más que la operadora de la línea directa. Soy una defensora de los inquilinos, una trabajadora social… y bueno… una mano amiga”

En la foto se ve a Lovett en la sala de espera de las oficinas de Inquilinos Unidos de Albany (UTA por sus siglas en Inglés)

Mi nombre es Pablo Álvarez y tengo el privilegio de unirme a la familia de escritores del periódico CNY Latino en el mes de enero 2021. Mi columna tratará de reflejar el mismo grado de diversidad que mi formación académica, por eso decidí llamarla “Salpicón de ideas”. Abordaré temas de la actualidad con un enfoque diverso, y espero también interesante para nuestra comunidad. Aunque suene un poco raro, les propongo una relación más o menos abierta. Digamos que no les prometo ser exclusivo, ya que también escribo ficción, pero les aseguro fielmente dar lo mejor de mí en estas citas mensuales. Espero que hagan lo mismo. Lean lo más que puedan, ya que el conocimiento no ocupa espacio, pero traten de volver todos los meses a este rincón del periódico CNY Latino para seguir cosechando esta amistad.

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