Donald Trump en CNY

Crucial para la victoria aplastante de Donald Trump el mes pasado en las elecciones primarias republicanas del Estado del Imperio fue su recorrido de campaña de la parte norte de Nueva York. El heterodoxo líder de los candidatos presidenciales del G.O.P. paró en Rochester (10 de abril), Albany (11 de abril), Rome (12 de abril), Plattsburgh (15de abril), Syracuse (16 de abril), Watertown (16 de abril), Poughkeepsie (17 de abril) y Buffalo (18 de abril).

El proceso de mi cobertura del mitin de Trump en Syracuse transcurrió sin baches. Solicité mi credencial de medios de comunicación tan pronto como la fecha de la manifestación fue anunciada por el equipo de campaña de Donald’s y fue aprobada al día siguiente. Mi experiencia fue así diferente a la de reporteros de periódico Des Moines Register, el sitio de noticias The Huffington Post y la cadena de televisión Fusion, quienes habían alegado que sus credenciales para eventos de la ex-superestrella de televisión realista en Iowa y Florida fueron negados o revocados.

Ni que decir, la seguridad fue estricta en el mitin de la celebridad multimillonario en Syracuse. Todos los cuatro niveles de cumplimiento de la ley estuvieron presentes: federal, estatal, condal y municipal. Estoy hablando acerca de agentes del Servicio Secreto de EE.UU., policías del estado de Nueva York, ayudantes del alguacil del condado de Onondaga, y oficiales del Departamento de Policía de Syracuse estando allí. Como si todo esto fuera poco, oficiales del Departamento de Seguridad Pública de la Universidad de Syracuse, y guardias privados de Securitas también estuvieron a la mano.

Hubo un enfoque de múltiples capas instalado a fin de proteger el fundador de la Universidad Trump. Primeramente, una barrera cruzando la calle del Centro de Convenciones Nicholas Pirro, donde el mitin iba a tener lugar. Esta barrera estuvo resguardada por policías de Syracuse. En segundo lugar, un puesto de control de los medios de comunicación cuidado por civiles. A continuación, dos detectores de metales atendidos de agentes del Servicio Secreto en uniforme. Finalmente, otra barrera, a pocos pies de distancia del estrado principal.

Me olvidé mi documento de identidad en mi hogar y la gente del puesto de ingreso de los medios de comunicación tuvo que llamar a Healy Baumgardner, la representante de prensa del candidato. Una rubia elegantemente vestida con un traje negro, gentilmente me permitió entrar después que tuvimos una breve conversación. Con mi codiciado azul, blanco y rojo pase de prensa en la mano, procedí a pasar por un detector rectangular de metales, visto comúnmente en los aeropuertos. Pero esto no fue suficiente pues

unos pocos segundos más tarde un agente del Servicio Secreto me escudriñó cada pulgada cuadrada de mi cuerpo con un detector manual de metales. Al final, tuve la oportunidad de proseguir a mi lugar en la área designada para los medios de comunicación. Habían alrededor de 80 periodistas allí, lo cual correspondía cercanamente al número de personal acreditado de los medios de comunicación internacionales, nacionales, regionales y locales que había visto en una lista de cuatro páginas en el puesto de ingreso de los medios de comunicación.

Cuando entré, Carl Paladino ya se estaba dirigiendo a la jubilosa multitud, la cual estaba de pie entre él y los medios de comunicación. Cantando “EE.UU.!” de cuando en cuando, muchos de los partidarios de El Donald sostenían carteles diciendo “La Mayoría Silenciosa Apoya a Trump”; algunos vestían camisetas diciendo “Construye el Muro” o “Hillary Me Repele”. Tuvieron competencia más adelante, cuando contra-manifestantes cantaron: “Difunde amor, no odio!” y “El pueblo unido jamás será vencido!”, a lo cual los partidarios del candidato presidencial nacido en Queens contestaron: “Trump, Trump, Trump!” Esta respuesta fue también la señal de llamada autorizada para que la policía detuviera y expulsara prontamente a los disidentes.

Paladino es un empresario de construcción de Buffalo y co-presidente honorario del Equipo de Liderazgo de Nueva York para la Campaña Donald Trump para Presidente. El apuntó a la área donde yo estaba y le dijo a la audiencia: “Miren a la prensa detrás de ustedes. No crean en la línea de los medios de comunicación. Estos están preocupados y confundidos porque queremos a Trump”. Era hora para mí de dejar esta área. Una horda de videógrafos y fotógrafos estaba al frente de la elevada plataforma de los medios de comunicación. Por lo tanto, no podía ver la tarima en la cual el ex-presentador del programa de juego de televisión realista “El aprendiz” estaría apareciendo. Fui a la área para la asistencia en general.

Entonces, de repente, los altavoces situados arriba comenzaron a propagar ruidosamente el 6x (seis veces) certificado como platino tema musical “Atasco del espacio”. Parecía como si el evento iba a pasar al siguiente nivel. Los asistentes pusieron sus pancartas en alto. Una vez más, no podía observar el atril. Me moví para tener una mejor vista. Una resplandeciente figura con cabello dorado subió al podio. Vestía una impecable corbata de seda de color rojo sólido de la Distinguida Colección Donald Trump, la cual se vende al por menor a $ 59.50 en la boutique. La estridente multitud se volvió eléctrica cuando el hombre de negocios con sede en Manhattan, y con un llamativo estilo de vida e impetuosa oratoria, comenzó a trabajar su consumado talento para el espectáculo.

Acerca del autor: Miguel Balbuena es un escritor en los campos académico, científico, periodístico y literario (en los géneros de ficción y no ficción).

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