¡Adelante, aun con dolor!

por Claudia Cataldi

¡Ve y realiza, con dolor y todo! ¿Quién no tiene dolor? ¿Quién no tiene problemas? Lo que separa al victorioso del perdedor es el a pesar de. A pesar del problema, lo hice. A pesar de la tristeza, lo logré. A pesar del rencor, vencí. A pesar de la derrota, conseguí levantarme otra vez…

La diferencia entre quedarse atrapado en el papel de víctima y escribir una historia de superación está en ese detalle: no es vivir sin dificultades, es elegir no ser definido por ellas. El dolor no da medallas, el trauma no garantiza importancia, el sufrimiento no abre puertas, la queja no paga las cuentas. Cuando conviertes el dolor en identidad, cargas un gafete invisible de víctima, como si el mundo te debiera algo. Y es ahí donde la vida se detiene.

El trauma es real, nadie lo niega. Pero no es un currículo vitalicio. No necesitas pasar los próximos diez, veinte o cincuenta años repitiendo la misma historia como excusa para no avanzar. Nadie aquí tiene amnesia: todos cargamos recuerdos de lo que nos hirió. La diferencia es que los verdaderos vencedores aprendieron a usar sus problemas como inspiración, transformando heridas en fuerza y obstáculos en prueba de superación. ¿Y si tener un enemigo no fuera algo tan malo? Tal vez sea justamente la figura contra la cual necesitas demostrar que eras tú quien tenía la razón, que eras tú el verdadero protagonista de la historia. Que la fuerza atómica siempre estuvo en ti. Piensa en eso. Cuanto más revives el pasado sin usarlo como resorte de tu victoria hoy, más cree tu cerebro que aún sigues allí.

Hay quienes se acostumbran tanto al papel de víctima que terminan adictos a él. Les resulta cómodo decir “nadie me entiende”, “lo mío fue peor”, “tú no sabes lo que pasé”, o la más pesada: “estas cosas solo me pasan a mí”. Como si existiera un campeonato del sufrimiento. Pero la verdad es dura: en ese campeonato no hay podio. Solo existe desperdicio de tiempo y de vida.

La vida no espera a que dejes de lamentarte. Las oportunidades no tocan eternamente a tu puerta. Pasan, y si estás demasiado ocupado compitiendo para ver quién sufrió más, no las vas a notar. La “energía de víctima” roba tiempo, cierra caminos, aniquila oportunidades y destruye tu capacidad de recibir cosas buenas.

No eres lo que te pasó. Eres lo que decides hacer ahora. O pasas la página, o repites el mismo dolor.

Ve y realiza, con dolor y todo. Porque al final, quien vence no es quien no sufrió, sino quien decidió triunfar a pesar del sufrimiento.

Claudia Cataldi es una Periodista, M.Sc en Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Ella es también Presidenta de la Asociación Brasileña de Prensa de Medios Digitales y Electrónicos – RJ

Foto de un grupo de personas celebrando un triunfo de Mikael Blomkvist de pexels.com y la imagen de un hombre a la cima de una montana proveída por el autor de este articulo Claudia Cataldi.

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