El otro Culpable o Entrampado

En mi columna de Noviembre describí el arresto y condena del Beatle John Lennon. Ahora es el momento de hacer lo mismo con un segundo Beatle: George Harrison. Ambos fueron aprehendidos por el Sargento Detective Norman (“Nobby”) Pilcher, el hombre clave del Escuadrón de Drogas de Scotland Yard (Policía Metropolitana de Londres).

Desde un punto de vista analítico, hubo una serie de diferencias entre el arresto de John y el de George.

Empecemos con los perros de Scotland Yard olfateadores de marihuana. Un artículo en The Guardian, un periódico Inglés, sugiere que el tamaño de esta unidad K-9 era bastante modesta. Dice que la unidad estaba compuesta sólo por un par de agentes, llamados Yogi y Boo-Boo, chuchos lobos alsacianos (pastores alemanes), que, dicho sea de paso, se ven hermosos en las fotos.

George pensó que el perro Yogi fue nombrado así tras Maharishi Mahesh Yogi, un gurú que fue mentor de los Beatles entre 1967 y 1968. Pero no, él fue nombrado tras el oso Yogi, el personaje de dibujos animados de la televisión. Ahora bien, tanto Yogi y Boo-Boo participaron en la redada a la vivienda de

John; sólo Yogi lo hizo en la redada a la vivienda de George.

El arresto de John el 18 de octubre de 1968, provocó un revuelo en Inglaterra, el cual sacudió hasta los niveles más elevados del gobierno. Para tratar de calmar la tormenta, el Secretario Principal de Estado del Departamento del Interior de Su Majestad la Reina Elizabeth II, James Callaghan, tomó la inusual

decisión de pasarse por alto la cadena de comando y convocó al mismo Picher a la oficina del secretario, donde lo reprendió por sus tácticas. Para evitar más acción disciplinaria Pilcher resolvió cambiar de táctica para tratar con George. El decidió conducir la redada, mientras este segundo Beatle no estaba en su

finca, Kinfauns, situada en Esher, al sur de Londres en sí pero dentro del Area Urbana del Gran Londres. 

Un tercer Beatle, Paul McCartney, se iba a casar con Linda Eastman en la Iglesia del Bosque de San Juan (Iglesia de Inglaterra) el 12 de marzo de 1969. Pilcher conjeturó que George y su esposa, Patti Boyd, asistirían a esta ceremonia, por lo que programó su redada para que coincidiera con las nupcias. Pero, por extraño que parezca, George no asistió a la boda. En lugar de ello, fue a una reunión con el jefe de prensa de Apple Record Derek Taylor, la cual se realizó en la sede de la compañía discográfica mientras que Patti se quedó en casa.

En mi cuento corto titulado “El largo y tortuoso camino de Pilcher”, el cual escribí en octubre de 1996 para la Universidad de Liverpool en el Reino Unido, dije que George y su esposa en el momento de la redada estaban en una fiesta Piscis lanzada por Rory McEwen. Una fiesta Piscis es una fiesta de cumpleaños conjunta en honor a un grupo de personas nacidas entre el 14 de marzo y 14 de abril. “El largo y tortuoso camino de Pilcher”, aclamado por la crítica, es una obra maestra en el género de ficción histórica satírica e inmortaliza Pilcher en la historia del rock’n’roll, pero como un artefacto artístico toma más que un poco de licencia con la historia. Otra de las inexactitudes fácticas en mi cuento corto es cuando dice que fue Pilcher quien atrapó a Mick Jagger y Keith Richards de los Rolling Stones el

12 de febrero de 1967, en una redada en Redlands, el hogar de Keith. Debo confesar ahora que la verdad del asunto es que fue el Jefe de Policía Inspector Gordon Dinely quien se cargó a ambos Stones. Por supuesto, a Pilcher le hubiera encantado llevar a cabo la redada por sí mismo pero simplemente ocurre que Redlands se encuentra en un área fuera de la jurisdicción territorial del sargento: Gran Londres. Es por eso que la tarea en cuestión tuvo que ser delegada a Dinely. Curiosamente, Dinely esperó hasta que George hubiera dejado la casa de Keith para irrumpir en ella.

Una tercera diferencia entre los arrestos de John y de George es en qué objetos se alegó que el hachís fue encontrado por los perros olfateadores. En la situación de George fue en un viejo zapato marrón; en la situación de John fue en un estuche de binocular, una pitillera, una máquina para enrollar cigarrillos, un rollo de película y un sobre.

George, como John antes que él, dijo que el hachís no era suyo, que fue plantado por la policía.

Acerca del autor: Miguel Balbuena es un escritor en los campos académico, científico, periodístico y literario (en los géneros de ficción y no ficción).

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