Permanecer firmes en nuestra fe y en nuestra cultura

Cartas de una Lesbiana…

Querido Mundo,

Entre los debates políticos, debates de cuarto de baño y todo lo que te puedas imaginar, me encuentro frente a otro problema médico. Nada demasiado grave. Algo que requiere mucho tiempo y atención. Una condición que he tenido toda mi vida que ahora está comenzando a causar algunas grandes cuestiones.

Según envejezco y abordo estos problemas, me parece que debo confiar en algún tipo de fe para ayudarme a atravesar esto – que no puedo hacer esto sin intervención divina. Nuestra es una cultura donde la religión y la cultura son uno en el mismo. Nuestra fe es tan profundamente en camas en nuestra

Cultura que no puede separarse  una del otro. He tratado temas de catolicismo y la comunidad LGBT en el pasado.

¿Qué pasa con nuestra naturaleza espiritual? ¿Qué pasa con nuestra fe en la vida cotidiana? ¿Qué pasa con nuestras creencias aparte de el Papa y la iglesia?

La fe y la religión pueden ser temas difíciles para hispanos LGBTs. Muchos de nosotros fuimos criados en familias religiosas. No obstante, para muchos de nosotros, cuando salimos, nuestras familias y nuestra fe nos dieron la espalda. Lo cual es increíblemente difícil para nosotros el intentar mantener una relación con Dios, para seguir con nuestra fe.

Entonces, ¿hacia dónde vamos desde aquí? Lo que debemos recordar, en primer lugar, que no es Dios quien está dándonos la espalda. Es la gente. Defectuosa, gente con defectos, al igual que nosotros. Las personas que están lastimadas, confundidas y asustadas. La gente que no entiende. Son quienes nos han abandonado, no el divino. Sé que es mucho más fácil para mí escribir sólo esas palabras que para nosotros pensar, sentir, creer en ellas. Yo lo entiendo. No por ello estoy intentando humillar ni menospreciar la experiencia de nadie. Todos hemos tenido esos difíciles caminos; yo respecto de dónde vienen y lo que han vivido. Sólo quiero darle cierta seguridad de que la mayor potencia no ha dejado a su lado.

Es fácil sentir a Dios cuando las cosas van bien, y es fácil a implorar a Dios cuando las cosas no están yendo bien. Te digo todo esto porque no he empezado a orar sólo por algunos retrocesos médicos. En su lugar, quería tomar este tiempo para mostrarle cómo incluso en un tiempo menos-que-estelares en mi vida, yo sé que la divinidad está allí. Puedo orar cuando los tiempos son malos, y cuando los tiempos son buenos. Que aunque puedo tengo dificultades ahora, puedo usar esta oportunidad para demostrar que los Hispanos LGBTs no tenemos que estar separados de nuestra deidad. Más bien, los Hispanos LGBTs podemos permanecer firmes en nuestra fe y en nuestra cultura.

Espero que este mensaje haya traído un poco de luz en su día.

Vive la vida en tu propia manera especial,

Lauren

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