Palabra Viva – Noviembre 2012

por 1Sa. 15: 20-23 “Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”

El Señor nos enseña a través de este texto lo importante que es la obediencia. Saúl quiso justificar sus acciones al presentar el pretexto de que dejaron los animales vivos para ofrecerle sacrificio a Jehová. Uno de los propósitos de ofrecer sacrificios para el pueblo de Israel era la adoración. Saúl utilizo esto de excusa pero Samuel le deja saber bien claro que la obediencia era mucho más importante. Un hijo que no es obediente no agradara a su padre por más que intente halagarlo. El padre rechazara este halago y lo verá  como una hipocresía.

Nuestro Dios, Jehová, es todopoderoso, el creador del universo y nosotros estamos aquí porque el así lo determino. El demanda de nosotros total obediencia aunque no entendamos o no nos guste, o aunque pensemos que no hace sentido. El se agrada de nuestra obediencia y tenemos que entender que no la podemos negociar. Hay bendición en la obediencia, Dt. 28:1 “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.” Temeos que entender que tenemos que ser obedientes y cumplir con lo que El nos ha encomendado hacer. No se trata de hacer nuestra voluntad sino la suya y no importa cuánto le cantemos, le alabemos, cuanto ofrendemos o le digamos que es nuestro Señor, si no le obedecemos perdemos el tiempo y nada de lo que hagamos será recibido.

Saúl fue desobediente y termino siendo desechado por esto 1Sa 15:26. Recordemos el ejemplo que recibimos de Cristo quien obedeció al Padre en todo aun cuando esto le costó la vida. Si tenemos duda, temor, inquietud, pereza o algún otro impedimento para cumplir con lo que nos está requiriendo el Señor, tenemos que presentárselo en nuestra oración y pedirle que nos de las fuerzas para llevar a cabo su voluntad. ¡Dios le Bendiga!

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