¡Vuelve Bebé!

por Rob English

Si pudiera decirle al gobierno cómo gastar mis impuestos, le pediría que cada dólar se use para encontrar y devolver a los niños que los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos les quitaron a sus madres desde 2017 y los perdieron.

Son muchos. Según la sociedad de ayuda a inmigrantes HIAS, “En el verano de 2018, entre 3,000 y 4,000 niños fueron separados por la fuerza de sus padres como resultado de la política de “tolerancia cero” de la Administración Trump contra quienes buscaban asilo en la frontera entre Estados Unidos y México. Años más tarde, cientos de familias aún permanecen separadas, y es posible que algunos padres nunca vuelvan a ver a sus hijos. Incluso las familias que se han reunido sufren problemas legales continuos, así como la angustia psicológica causada por la terrible experiencia. Y aunque la política de tolerancia cero no queda en efecto y las tasas han disminuido, estas separaciones todavía ocurren debido al uso generalizado de la detención en los Estados Unidos”.

NBC News informó recientemente que más de 650 niños separados de sus familias en el 2018 aún no han sido ubicados en noviembre del 2020, y de ellos más de 100 son menores de cinco años.

Queda por verse cómo el recién inaugurado presidente Biden abordará las cuestiones de la seguridad fronteriza y la inmigración, pero mientras tanto espero que se pueda acelerar el ritmo de reunión de las familias. Los niños no solo deben ser encontrados y reunidos con sus familias a expensas del gobierno de los Estados Unidos, sino que también deben recibir los tratamientos psicológicos que necesitarán para reparar el daño causado a su desarrollo humano por la política descuidada y cruel que lo causó.

En junio del 2018, el congresista Luis Gutiérrez, dijo a las multitudes en Washington D.C con referencia a la separación familiar: “No puedo pensar en un acto que sea más cruel e inhumano que arrancar al niño de los brazos de la madre”.

La senadora estadounidense Heidi Heitkamp dijo a Snopes.com: “Cuanto más aprendemos sobre el trauma infantil, más claro se vuelve que las consecuencias negativas del trauma pueden repercutir durante toda la vida. No hay nada más traumático para un niño que estar separado de sus padres, así que tenemos que abordar este desafío de una manera compasiva y humanitaria”.

La política de separación familiar ha convertido en víctimas no solo a los niños, por supuesto, sino también a toda su familia, especialmente a sus madres. Imagínese la compleja gama de emociones que inquietan el corazón de las madres inmigrantes tal como la mujer a quien, según el Texas Civil Rights Project, los agentes de la patrulla fronteriza le dijeron que iban a bañar a su hija, ¡solo para no devolverla nunca!

¿Hubo alguna vez una madre que no se angustió por ser separada de su bebé?

Incluso las especies animales inteligentes tienen fuertes instintos maternos. Una de las imágenes más convincentes que he visto es la de una vaca frenética corriendo en vano tras una camioneta que se alejaba a toda velocidad con su bebé. (Las vacas no producen leche a menos que hayan dado a luz recientemente, por lo que proporcionar leche de vaca para consumo humano requiere que los terneros recién nacidos sean quitados de las madres en cuestión de horas. Las vacas madres sufren mucho con esta política; y mientras la gente se da cuenta de esto se vuelven a tomar leche y queso de origen vegetal. Del Evangelio de Mateo, según lo recuerdo, El Rey del Cielo dijo: “En verdad, todo lo que hiciste por el menos de estos, también lo hiciste por mí”).

Para esta fecha, los niños separados de sus familias en la frontera ya deberían estar reunidos con ellos, porque en junio del 2018 el juez federal Dana Sabraw ordenó al gobierno que reuniera a los niños con sus familias en un plazo de treinta días, y ordenó que los niños menores de cinco años reunirse dentro de catorce.

Han pasado casi tres años desde que el juez Sabraw dio esa orden; sin embargo, cientos de familias y sus hijos todavía esperan reunirse y sanarse.

Mientras escribo mi cheque de impuestos a los Estados Unidos esta primavera, estaré pensando en esas familias y esperando cosas buenas de la nueva administración en Washington.

Rob English es miembro de People for Animal Rights, una organización de base compuesta enteramente por voluntarios.

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