Muestra de Arte Joven en La Casita

por Ricardo Loubriel

Niños y niñas de nuestra comunidad presentan su nueva colección de pinturas y dibujos en la exhibición del Centro Cultural La Casita, Arte Joven 2019. La recepción de apertura se llevará a cabo el sábado 27 de abril de 1:00pm a 3:00pm. El evento es gratis y abierto a toda la comunidad. La exhibición permanecerá en galería hasta el 14 de junio.

Toda la obra fue producida durante el taller de arte El Punto el pasado mes de febrero. Dos artistas de nuestra comunidad que exhibieron su obra en la muestra sobre Cuba en La Casita este año, Sanlly y Dalgis Viera, facilitaron los talleres donde se produjo la obra para esta colorida instalación de arte.

Además de la exhibición, los jóvenes talentos en los programas de música de La Casita presentarán muestra de sus destrezas en el piano, el violín y la guitarra, como parte de la celebración de apertura. Las clases de música estuvieron a cargo de estudiantes de la Escuela de Música Setnor en Syracuse University: Aleksandre Roderick-Lorenz (violín), Mia Tsai (piano) y Sebastián Escribano (guitarra).

Los jóvenes autores del programa bilingüe, Círculos de Lectura, por su parte presentará un nuevo libro de cuento. Esta es la cuarta publicación anual producida por La Casita en inglés y español, donde se publica el trabajo original del grupo, editado por Margot Clark y Tere Paniagua. Los talleres de lecturas estuvieron a cargo de Olivia Flores, estudiante de Ciencias Políticas en S.U.

Estos programas de educación en las artes visuales, musicales y del lenguaje envuelven la participación de niños y niñas de las comunidades latinas locales y adyacentes a Syracuse. Los programas se ofrecen de forma completamente gratuita. Durante el año escolar, los talleres incluyen dibujo y pintura, clases de bomba y plena, percusión, piano, violín, guitarra y actividades que combinan las artes y ciencias bajo la dirección de Ashley Jiménez y su grupo de estudiantes de ingeniería en S.U.

Tere Paniagua, directora ejecutiva de la Oficina de Compromiso Cultural con la Comunidad Hispana, una iniciativa de Syracuse University, está a cargo de la administración de La Casita.

“Nos sentimos sumamente orgullosos de los logros de nuestros jóvenes y sumamente agradecidos por el compromiso de nuestros colaboradores y auspiciadores dentro y fuera del recinto de la Universidad de Syracuse,” dijo Paniagua. “La dedicación y contribución de estudiantes universitarios que trabajan como voluntarios en apoyo a los programas y a nuestros niños ha sido muy valiosa y sumamente positiva.”

La exhibición de Arte Jovenes

una iniciativa del Centro Cultural La Casita en colaboración con la galería Punto de Contacto, La Liga de Acción Hispana y el programa pre-escolar Manos de Partners in Learning. Los programas cuentan con el auspicio del Colegio de Artes & Ciencias de Syracuse University, Mercy-Works, Molina Healthcare y Wegmans. Este programa cuenta con apoyo del Consejo de las Artes del Estado de Nueva York (NYSCA por sus siglas en inglés).

Tus historias, tus libros

La biblioteca bilingüe es un recurso vital para sus programas educativos de La Casita. Tus historias, tus libros es una nueva campaña para dar a conocer los trabajos de la biblioteca y buscar apoyo de la comunidad. La biblioteca bilingüe de La Casita ofrece un espacio interactivo conectado a programas donde estudiantes, investigadores y miembros de la comunidad de todas las edades aprenden sobre la literatura y la cultura hispana de los Estados Unidos y Latinoamérica. Para apoyar esta iniciativa, favor de comunicarse con La Casita por teléfono 315-443-2151 o por email: lacasita@syr.edu.

La Casita está ubicada en el 109 de la calle Otisco, en Syracuse, NY 13204.

Descripcion de las fotos de la Exhibicion de Arte

Young Art Exhibit_01 -“Artista Sanlly Viera trabajando con dos ninos en taller de arte El Punto”
Young Art Exhibit_02 – “dos ninos trabajando en sus artes durante taller de arte El Punto”
Young Art Exhibit_03 – “Una jovencita trabajando en sus artes durante taller de arte El Punto”
Young Art Exhibit_05 – “Pintura hecha por estudiantes durante taller de arte El Punto”
Young Art Exhibit_06 -“Pintura hecha por estudiantes durante taller de arte El Punto”

17 años de guerra

Una mirada desde Kabul, Afganistán 17 años de guerra
por Juan Carlos Salcedo

Afganistán es un país montañoso en Asia Central con una historia y una cultura que se remonta a más de 5000 años. Hoy, Afganistán se encuentra en un estado desastroso: la economía está en ruinas, su gente está muriendo de guerra y hambre, y sus vecinos están aprovechando su inestabilidad. Ha habido 3 grandes potencias mundiales que han intentado sin éxito ejercer su poder a través de la ocupación. La última versión fue y es EEUU en la guerra contra los talibanes desde el 2001 hasta el día de hoy.

Esta vez tenemos un invitado de lujo, que nos ayudará a entender Afganistán con ojos afganos, desde Kabul Afganistán Abdulah Ahmadzai.

Juan Carlos Salcedo Twitter @Pochosalcedo

Other link https://youtu.be/3aVWXAnjn1A

De la Habana a España con Rodrigo

por Ana Maria Ruimonte

No hay un verderol; no vi el pájaro de agua, ni los pinares ni los campos de cereal de Castilla… pero, entre las palmeras y los árboles floridos vi un pequeño colibrí que iba de flor en flor moviendo rápidamente sus alas. No le oí cantar, pero la flauta de Zorimé me parecía un verderol en pleno centro de La Habana.

La guitarra de Luis Manuel me transportó desde los jardines frondosos y verdes del Vedado hasta los jardines del Palacio de Aranjuez, con fuentes esculturales del siglo XVII; y con el clarinete de Monterrey y la flauta de Alberto Rosas, me creí encontrar de repente en las afueras de un pequeño pueblo de Valladolid, paseando junto al río Duero…

Con la guitarra de Galy me imaginaba que me encontraba en una casa con un patio, y en el patio un pozo, mientras esperaba a mi amor. Cuando al fin llegaba, a eso del tercer madrigal, yo le preguntaba casi enojada que dónde había estado, y él me respondía que venía de caminar por la alameda del río…

Pude ver a través de la música cómo un pastor caminaba con su rebaño de ovejas bordeando el castillo de Torrelobatón, amurallado con altos torreones de piedra y un gran foso rodeándolo, y me lo imaginaba haber estado lleno de agua con cocodrilos y otros animales peligrosos en algún tiempo en el pasado, pero ahora, seco por la falta de lluvia…

Con el piano de Huberal, aparecí misteriosamente en los pinares de Simancas, y se escuchaba el cuco que se escondía entre los pinos misteriosamente… ¿Dónde estás tú, cucú, ¿dónde estás? Y dirigiéndonos musicalmente de la mano de Rodrigo hacia el levante español, llegamos a un pequeño pueblo de la costa de Valencia. Vislumbramos en lo alto y a lo lejos un torreón árabe, y aunque ahora solitario, perdido y abandonado, me imaginé a un moro vigilando la llegada de algún barco invasor, allá por tiempos pasados…

Pero, en realidad, estábamos en Centro Habana… Niños corriendo y jugando en las calles empedradas, rotas y anchas, el afilador y el heladero pasaban cantando, y el abanico era un imprescindible para el intenso calor tropical… El techo de la casa de Huberal era muy alto y también las puertas y los dos ventanales que dan a la calle, y su piano era gigante, lleno de recuerdos y de premios y de flores, y de sus paredes colgaban sus condecoraciones por su dedicación a la música en Cuba… Los zumos de tamarindo y guayaba, la garapiña que él mismo preparada, y los yogures nos refrescaban y nos resultaban deliciosos… ¡Nunca me han sabido así de bien en ningún otro lugar!

Y entre zumos y abanicos, jardines tropicales, Joaquín Rodrigo en los campos de Castilla y Valencia se nos aparecían y desaparecían, como aquel Cuco en los pinares de la sierra de Ávila…

Con el cello de Alejandro me situaba en una noche oscura en una posada de La Mancha y me pareció ver a don Alonso Quijada en su doncel mientras le armaban caballero Don Quijote… Y algunos minutos después, con el piano de Mayté me encontré en una calle de los madriles que estaba llena de gentes de rostros alegres iluminados por una luz amarilla-anaranjada en una tarde de primavera. Pero, qué sorpresa al cantar las canciones sefardíes con esas escalas alteradas llenas de intervalos distintos y desconocidos que nos llamaban poderosamente la atención.

Allí en La Habana, ¿cómo es posible que esas partituras de Joaquín Rodrigo nos pudieran transportar a tantos lugares de la bella España y a un pasado nostálgico de gentes amables? Sólo por medio de su música: La música de Joaquín Rodrigo.

Ana María Ruimonte, soprano hispano-estadounidense, colabora con excelentes músicos cubanos en el nuevo CD “Con Rodrigo en Cuba” que conmemora el XX aniversario de su onomástica. Adquirible en CD Baby, y próximamente Spotify, itunes, amazon, owlsong.com.

Las fotos de carátula y del grupo de músicos son cortesía de Jorge Cruz.
Las fotos del Maestro y Ana Maria en la playa son cortesía de Pedro Abascal.

Empezando una vida

Empezando una vida en CNY: Un diálogo sobre la experiencia de inmigrantes en la región
por Maximilian Eyle


La población hispánica de New York ha estado creciendo continuamente. Hoy la gente hispana representa casi el 20% de la población total del estado y tienen un impacto en el crecimiento de la cultura social y política en la región. Una clave primaria es que nuestro estado es muy acogedor a los inmigrantes. Mientras la ciudad de New York tiene una larga historia de diversidad, la parte central del estado es ahora un destino primario para inmigrantes que están empezando una vida nueva en los EE.UU. En esta entrevista con Ivette Cruz Barsó, exploramos lo que tiene este lugar para ofrecer y lo que las personas que llegan pueden anticipar.

Ivette es una cubana pequeña y atractiva que se encuentra en su tercer año en los EE.UU. Ella vive en un piso muy acogedor cerca del centro de Syracuse. Ivette llegó aquí desde La Habana y está ahora estudiando para su maestría en Lengua, Literatura, y Cultura española en Syracuse University. Me reuní con ella para hablar sobre sus impresiones sobre Central New York, y para ver qué consejo tiene para la gente que está llegando justamente ahora.

M: Dime sobre tu impresión de aquí antes de llegar.

I: Yo nunca había oído de Syracuse ni de CNY. Me enteré a través del programa de refugiados – cuando descubrí que tenía la opción de venir aquí. Me pareció como un lugar muy americano en las fotos que vi, especialmente comparado con Miami. El programa de refugiados me comentó que hacía mucho frío, que había mucha nieve, y que debía tener buenas ropas para el invierno. Como no me dijeron mucho más aparte del duro invierno, venía muy preocupada.

M: ¿Ha cambiado tu opinión? ¿Qué opinas de este lugar ahora que has tenido la oportunidad para establecerte aquí?

I: Después de tres años, puedo decir que es un lugar muy especial para los inmigrantes – hay mucho apoyo del gobierno local. El problema es que la posición contra los inmigrantes del gobierno federal ha reducido los recursos aquí. He visto organizaciones locales cerrarse o parar algunos servicios porque perdieron sus fondos federales. Pero la actitud local es de apoyo. He leído sobre discriminación contra inmigrantes en otros partes del país, pero nunca he sufrido ninguna aquí.

M: ¿Cómo aprendiste de las oportunidades disponibles aquí?

I: Los trabajadores sociales me ayudaron mucho cuando tuve que aplicar a mis papeles y encontrar un lugar para vivir. Había un sistema muy bueno de apoyo para lidiar con el gobierno local y otros recursos locales. Pude encontrar clases de inglés y me ayudaron con las preparaciones para mis primeras entrevistas de trabajo. También recibí consejos sobre el estilo de vida aquí.

M: ¿Cuáles son las mejores cosas de vivir aquí? ¿Las peores?

I: Me encanta el ritmo de la ciudad – muy relejada. También, el costo de la vida es muy bajo, y por eso se puede trabajar, estudiar, y disfrutar sin estar constantemente pensando en el dinero. Creo que otras ciudades te dan más estrés financiero. Hay muchas oportunidades culturales aquí también. La primera cosa que encontré fue el tango argentino. Conocí muy buena gente que no hubiera sucedido de no ser por el baile.

M: ¿Qué consejo darías tú a la gente que ha llegado recientemente a esta región?

I: Porque la ciudad es muy tranquila, es fácil realizar tus metas. La educación también es accesible, pero es muy importante aprender y mejorar el inglés para acceder mejor a los recursos aquí. Afortunadamente, el ritmo relajado de la ciudad te da tiempo para hacer esas cosas.

Maximilian Eyle es originario de Syracuse, NY y graduado de Hobart y William Smith Colleges. Trabaja como consultor de medios y escribe cada mes sobre una variedad de temas para periódicos en Español en todo el estado de Nueva York. Maximilian ama la cultura hispana y aprendió Español mientras vivió en España, donde estudió y trabajó como profesor de Inglés. Él puede ser contactado en maxeyle@gmail.com.

Yo fui el afortunado

por Tymothy Parmenter

Fui adoptado de Tegucigalpa Honduras a los 7 años de edad, dejando atrás a mi madre, a mi hermana, abuelos, tías, tíos y muchos primos. Me fui a los Estados Unidos, la tierra de los sueños; un país donde muchos de mis amigos y parientes soñaban ir. Por suerte, yo fui el afortunado.

Recuerdo que me despedí de mi hermana, recuerdo el parque donde jugaba de niño. Recuerdo la iglesia a la que asistía, los perros callejeros, el letrero de Coca Cola cerca de la montaña, y muchas otras cosas. Lo que más me recuerdo de mis últimos días en Honduras es el vuelo en avión. Era mi primera vez en un avión y tuve que hacerlo solo. No estaba completamente solo, ya que mi madre adoptiva y mi nueva hermana estaban conmigo, pero en ese momento estaba con unas desconocidas. Solo había visto a mi nueva madre una vez y eso fue 6 meses antes. Mi nueva hermana hablaba español lo cual fue útil, pero como quiera, me sentía solo.

El día que me fui era el 15 de Mayo del 1991. El vuelo del avión fue largo y tuvimos una escala en Miami. Mi hermana abordó un avión a Washington DC y mi madre y yo volamos a Syracuse, NY. Mi madre solo sabía un par de palabras en español, así que no hablamos mucho, fue un viaje tranquilo. Al llegar a Syracuse, el resto de mi familia me saludó y estaban emocionados. Mis nuevos padres se habían comprometido a hacer el mundo un lugar mejor adoptando a niños necesitados. Mis padres tenían 11 hijos en total, 8 de los cuales eran adoptados.

Recuerdo haber llegado a mi nuevo hogar por primera vez. Mi abuela, quien era mi niñera en la mayor parte de mi vida en Honduras me había llamado para asegurarse que había llegado a EEUU. Fue una de las últimas veces que hablé con ella. La comunicación con la familia que había dejado comenzó con unas pocas llamadas telefónicas en los primeros meses a casi nada. Yo sabia que hacer una llamada para ellos era difícil. Éramos pobres y no teníamos teléfono. El internet no era una opción desde al principio y yo no tenía forma de contactarles. No solo eso, el lenguaje que conocí cuando era niño de repente se me fue. Nadie en mi familia, mi escuela, mi vecindario hablaba español, así que se me olvidó todo. Se me olvidaron las palabras, las frases, la pronunciación de las palabra, lo perdí todo.

Crecí como un niño Estadounidense de los suburbios. Asistí a la escuela, jugué deportes, fui a la fiesta de graduación. Hice todo lo que hicieron mis compañeros Estadounidenses y más. Me gradué de la escuela secundaria, fui a la universidad, comencé a vivir por mi mismo y ya tenia mi propia familia. Mi vida en Honduras era un recuerdo lejano en este punto. Aunque pensaba en mi madre y mi hermana a veces, no sabía nada de ellas. No sabía dónde estaban, no sabía cómo se veían, ni siquiera sabía si estaban bien.

Fue al rededor de Abril del 2017 cuando mi esposa Kay me preguntó si me interesaba encontrar a mi familia en Honduras. Yo le expliqué que había intentado usar el internet antes pero que no tuve éxito. Todo lo que podía recordar era el nombre de mi hermana, Lupe y mi madre, Reina y que estaban en Tegucigalpa. Aparte de eso, no tenía más que unas pocas fotos de mis últimos días en Honduras. Kay, siendo un gurú de las redes sociales, se puso a trabajar y rápidamente encontró a una misionera que era originaria de Kansas y que ahora vive en Tegucigalpa y que estaba dispuesta a ayudarme a localizar a mi familia. Kay le contó mi historia y le envió una foto de mi último día en Honduras. Mi casa estaba en el fondo en la distancia, una imagen que nunca se me olvidará.

Con mi foto y mi historia, la misionera pudo encontrar la misma calle donde se tomó la foto, 27 años antes. Allí le preguntó a un vendedor de tortillas si sabía cómo llegar a la casa en la foto. La vendedora de tortillas no solo conocía la casa, sino que también conocía a la familia que antes vivía en la casa, “Además ese es el pequeño niño que dieron en adopción años atrás”.

La vendedora de tortillas llevó a la misionera al vecindario donde estaba la casa y le presentó a mi tía y mi madre. Ella sacó mi foto, se la mostró y lágrimas de alegría les alcanzó a todas. Me habían estado buscando por muchos años, pero no sabían dónde ni cómo buscarme. Mi bisabuela habían fallecido unos meses antes de este día y sus últimas palabras fueron: “encuentra a Giovanni”, mi nombre de nacimiento original.

Un día, llegué a casa cuando el teléfono sonó. Kay hacía la cena y yo estaba jugando con los niños, al principio ignoramos el teléfono pero no dejaba de sonar; entonces miramos para ver quién era y era la misionera llamando con facetiming. Estando completamente ignorante de la naturaleza de su llamada le pedí a mi esposa que le contestara, talvez era algo importante.

Una vez más, ajeno a lo que estaba pasando, volví a jugar con mis hijos y dejé a Kay con el teléfono. Ella me llama desde la otra habitación para que venga a ver y yo dije: mejor que esto sea importante. Tomé el teléfono y allí estaba la misionera. Ella dijo, me gustaría presentarte a tu madre.

Volver a conectar con mi familia ha sido indescriptible. Al principio no reconocí a mi madre. Mis primeras palabras para Kay fueron: esa no es mi madre, esa es mi abuela. Sorprendido por el giro de los acontecimientos, me había olvidado que habían pasado 27 años desde que puse los ojos en la mujer que me había dado la vida, a quien había querido y adorado. Esa noche fue una noche inolvidable. Pasé horas de facetiming mi familia. Por gran sorpresa, supe que tengo cuatro hermanos de los que no sabia nada. Sin embargo, Lupe no estaba por ningún lado. Para mi deleite y asombro, me dijeron que ella había estado viviendo en Miami durante los últimos 10 años.

Decidí tomar el tiempo para ir a Miami y visitar a mi hermana. Finalmente tuve la oportunidad en Junio del 2018 casi un año después de reconectarme con mi familia. En este momento habían pasado 28 años desde que la había visto por última vez. No éramos cercanos cuando éramos niños, eso sí me recuerdo, pero como adultos recuerdo nuestra rivalidad entre hermanos como infantil e inmadura. Llegué a Miami el viernes por la noche. Estaba nerviosos, pero estaba tranquilo y sereno. Esto fue un momento surrealista, pero para mí fue natural y puro.

El viaje desde Fort Lauderdale a Miami duró aproximadamente treinta minutos y cuando llegué, le envié un mensaje de texto que estaba allí. Caminé hacia la puerta, se abrió y al otro lado estaba la cara de la niña que recordaba. Había envejecido y madurado y sus ojos eran maternos y amables, pero sus expresiones eran exactamente como las recordaba. Ella gimió cuando nos abrazamos y no pude dejar de sonreír. Me saludaron sus dos hijas mayores en la puerta, sobrinas a quienes nunca había conocido pero con las que había tenido conversaciones a través de Facebook. Con mis habilidades mínimas de español y sus habilidades equivalentes en inglés conversamos durante horas. Hablamos sobre nuestra infancia, recordamos la familia y los amigos que dejé atrás. Nos pusimos al día con lo que había sucedido en nuestras vidas, sobre la escuela, nuestros hijos, todo.

Pude pasar el fin de semana con ella y su familia, todo se sentía natural. Miami esa una ciudad hermosa y divertida, y definitivamente aprovechamos pasar todo el fin de semana juntos haciendo turismo, recorriendo el centro de la ciudad e ir a la playa. Fue un hermoso fin de semana, uno que nunca olvidaré. Cuando mi tiempo de reconectarme con mi familia llegó a su fin, me di cuenta de que me sentía completo nuevamente. Mi vida ha regresado a mis orígenes y la comprensión de quién era realmente y dónde estaban mis raíces fue una experiencia humilde.

Ahora me mantengo en contacto con mis cinco hermanos y hermanas. Espero poder visitar a Honduras algún día para volver a abrazar a mi madre y finalmente conocer a mis hermanos. Mi familia y yo estamos listos para visitar a mi hermana y su familia durante las vacaciones en Miami este año. Será la primera vez que mi hermana pueda conocer a sus sobrinas y sobrinos. Estoy emocionado en unir a nuestras familias.

El día que Syracuse se rebeló

por Maximilian Eyle

En Octubre del 1851, aproximadamente 2,500 ciudadanos de Syracuse se unieron en el centro de la ciudad. Con un ariete, rompieron la puerta del cárcel y liberaron con éxito un hombre que se llamaba William “Jerry” Henry. Jerry había escapado de la esclavitud en el sur hacia algunos años y empezó una vida nueva construyendo barriles para vender en parte de central Nueva York. Le habrían forzado a volver a la esclavitud, pero la gente de Syracuse se metió para asegurar su libertad. Jerry fue inmediatamente enviado al norte en Canada donde la policía no le podría detener. Este evento se le recuerda como el “Jerry Rescue” (el rescate de Jerry en Español), y es uno de los momentos de más orgullo en la historia de Syracuse.

Por aquella época, los EEUU estaba dividido entre los estados con esclavitud y los que no la tenían. En 1850, una ley federal que se llamó el “Fugitive Slave Act” (Acto de Esclavos Fugitivos en Español) se aprobó que obligó a los estados sin esclavitud a ayudar con la captura y regreso de esclavos escapados. Jerry fue detenido por esta ley y se le puso en la cárcel. Esto causo un gran escándalo con la gente local. El abolicionista Samuel Ringold Ward expresó su repulsión durante una reunión pública antes del rescate, y dijo: “Somos testigos a una vista que, yo rezo, nunca veremos jamás. Un hombre en cadenas, en Syracuse!”

La historia del rescate Jerry tiene las ventajas de ser tanto legendario como cierto. Es evidencia del poder de una comunidad local e unida luchando contra un gobierno agresivo y su ley injusta. La guerra civil no pasaría hasta diez años después, pero las protestas así ayudaron a llevar a término el sistema de esclavitud. Hoy en día, vemos una resistencia parecida y local según Syracuse rehúsa a dedicar su policía a investigar y detener inmigrantes ilegales a pesar de la presión desde los federales. Según miramos al futuro, deberíamos acordarnos del progreso que puede pasar cuando Syracuse tiene la postura de una ciudad unida e independiente.

Maximilian Eyle es originario de Syracuse, NY y graduado de Hobart y William Smith Colleges. Trabaja como consultor de medios y escribe cada mes sobre una variedad de temas para periódicos en Español en todo el estado de Nueva York. Maximilian ama la cultura hispana y aprendió Español mientras vivió en España, donde estudió y trabajó como profesor de Inglés. Él puede ser contactado en maxeyle@gmail.com

Sanar el espíritu-Mi experiencia en un Temascal

por David Alfredo Paulino

Los mentores tienen una extraña habilidad para sentir nuestro estado de ser. Tal vez lo proyectemos más abiertamente de lo que queremos admitir. En mi caso, mi mentor, Armando, dejó una publicación en mi muro de Facebook, diciéndome que siempre sería bienvenido en su casa. Cuando vi el mensaje, me recordé de nuestras innumerables conversaciones sobre lo hermoso que era México. Esos recuerdos me impulsaron a acercarme y preguntarle cuándo podría visitarlo. Además, sentí que necesitaba salir de la ciudad de Nueva York por un tiempo. Físicamente necesitaba un respiro pero, lo que es más importante, mi alma necesitaba descansar. Con el historial de Armando, sabía que tendría que salir de mi zona de confort; chico tenía razón.

Estaba nervioso abordando el avión, principalmente porque Armando había enviado una lista de expectativas que tenía para sí mismo, una de esas expectativas era que quería crear un espacio donde yo tuviera sueños intensos durante mi estadía. La noche anterior a mi vuelo, tuve un sueño con mi primo, quien había fallecido hacía tres años. Me hizo pensar dos veces antes de seguir adelante con el viaje, pero no podía dejar que eso me retuviera mientras trato de ser un hombre de palabra.

Tan pronto como llegué a la Ciudad de México, compré un boleto para su ciudad llamada Tepoztlán, que se conoce como el lugar de nacimiento del dios serpiente Quetzalcóatl. Me recogió en la parada del autobús. Estaba tan feliz como lo recordaba, con una sonrisa cálida y un corazón aún más cálido. El espíritu de Armando nunca deja de sorprenderme. Me subí a su auto y él comenzó a mostrarme Tepoztlán y fue maravilloso decir lo menos. La ciudad está situada en el corazón del valle de Tepoztlán con el santuario del Tepozteco, dedicado al dios del pulque Tepoztecatl. Me asombré tan pronto como vi que la ciudad y las montañas servían de telón de fondo a un lugar ya mágico. Llegamos a su casa de dos pisos y, en cuanto abrió la puerta, se dirigió directamente al estante para vinos y comenzó a servirme una taza para mí y una para él. Después de tres horas de beber y ponernos al día, decidimos pasar la noche, él me llevó a mi habitación y me dijo: “mañana tenemos un largo día, tenemos un ritual al que ir … ¿quieres participar? “Inmediatamente dije” por supuesto! “.

Fue alrededor de las 9:00 de la mañana cuando me desperté con un golpe en mi puerta: “David, hay café abajo, prepárate para que podamos salir”. Me levanté, me lavé los dientes, me di una ducha, bebí café y luego subimos a su auto y nos dirigimos a un pueblo llamado San Andrés donde se llevaría a cabo el ritual. Me dijo cosas mínimas sobre el ritual, que sudaría profusamente y que sería difícil para mi cuerpo y mi capacidad para soportar un ambiente extremo. Llegamos a la casa de nuestro guía espiritual, hablamos y comimos uno de los pasteles más deliciosos que he comido, un tamal hecho de piña. ¡Me enamoré de eso!. Después de que comimos, el guía nos dijo que tomáramos trozos de la capa exterior del tamal, que es como el heno, y que hiciéramos nudos. Los nudos representan cualquier cosa negativa que las personas que amamos nos hayan dicho y nos hayan hecho. Aunque podrían no haberlo hecho por maldad; todavía tuvo un impacto en nosotros. Después de eso, la seguimos hasta un fuego cercano que estaba calentando una pila de roca volcánica. Habíamos llegado al Temazcal. Un temazcal es un tipo de alojamiento de sudor utilizado por muchas tribus indígenas prehispánicas de Mesoamérica. Fue utilizado como un lugar para curar a los enfermos y para que las mujeres den a luz también. Ahora se usa principalmente como un lugar para limpiar la mente, el cuerpo y el espíritu. Para poder entrar al Temazcal necesitábamos arrojar nuestras pajitas al fuego y caminar alrededor del fuego. Después de eso, sopló incienso por todo nuestro cuerpo antes de entrar al Temazcal. Poco sabía que un Temazcal sería justo lo que mi cuerpo necesitaba.

Cuando entramos nos dirigieron a una lona en el piso para que nos sentábamos. Estábamos creando un círculo alrededor de un pequeño agujero en el suelo donde se colocaría la roca volcánica. Una vez que estuvimos todos sentados, el guía comenzó presentándose y nos indicó que nos presentamos y explicamos por qué estábamos allí. Fue bueno que no fuera el primero, ya que necesitaba tiempo para preparar mi español. Una vez que fue mi turno, declaré quién era yo y que estaba aquí para curar mis traumas y descubrirlos al mismo tiempo. El ritual tenía 4 fases, cada una dedicada a una de las direcciones de la Tierra, norte, sur, este y oeste. Empecé a reflexionar con la fase norte, ya podía sentir que el espacio comenzaba a crecer. Todos estábamos concentrados en nuestras respiraciones, nuestros cantos y el canto. Con cada nueva fase, continuamos enfocándonos en nuestras respiraciones, nuestros cantos y nuestros cantos con el calor cada vez más intenso y, por lo tanto, empujando nuestros cuerpos más y más. Cuando llegamos a la última fase, yo estaba hecho un desastre, a este punto me acosté por lo incómodo que estaba y empecé a perder la sensación de mis manos. Después de nuestra última sesión, le pregunté a la guía al respecto y ella me dijo: “No tiene ningún objetivo que comprender, no está intentando nunca dedicarse por completo a una sola cosa”. Una vez que tengas un objetivo y una dirección, estarás donde quieres estar. Escuché en silencio tratando de absorber todo lo que decía. Cuando terminamos el ritual, nos dirigimos afuera para rociarnos con agua fría.

El agua fría se sintió realmente bien, mi cuerpo todavía estaba afectado por la experiencia, me sentía ligero y letárgico. Había comida preparada, así que comenzamos a comer y a conocer a los demás que participaron en el ritual. Después de que nos fuimos y regresamos a casa, decidimos descansar debido al efecto del Temazcal. Dormí profundamente y mi cuerpo se sentía muy bien. Armando y yo hablamos sobre nuestras experiencias y lo que me dijo el guía. Le dije que me fui con una mente más clara de lo que tengo que hacer. Me preguntó qué era y le dije que preferiría no decirlo todavía.

Mi viaje a México fue mágico y siempre lo recordaré. La belleza y la rica historia de México eran simplemente encantadoras y me dejaron con muchas ganas de ver mucho más. Regresaré a México y me encantaría experimentar más, me enseñó muchas cosas, sobre todo aprendí sobre la paciencia y la resistencia. La ansiedad que sentí se levantó debido a lo que aprendí durante mi viaje. Aliento a otros a que visiten un nuevo lugar por su cuenta, nunca se sabe lo que puede aprender sobre sí mismo.

Mi nombre es David Alfredo Paulino. Me gradué de SUNY Cortland. Mi mayor fue Estudios Internacionales con una concentración en Sistema Político Global y mis concentración secundarias son Antropología, Estudios de Latinoamérica, Asia, y el Medio Oeste. Nací en Manhattan, NYC, pero vivo en el Bronx con mi mamá, mi pequeña hermana y mi padrastro. Aunque nací aquí, las mayores de mis mas profundas memorias vienen de mis visitas frecuentes a la República Dominicana, y siempre estando allí. Yo aun me quede allí por todo un año. Debido a mis frecuentes idas y vueltas, me críe amando esa atmósfera y a veces la añoro mas que la misma ciudad de NY.