Es posible disfrutar del trabajo cada día

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Es posible disfrutar del trabajo cada día

Por Germán Velasco

Millones de personas viven incómodamente todos los días trabajando en el empleo equivocado. ¿Por qué se aferran a un trabajo o a una vida que no les satisface?

No existe respuesta aplicable a todos los casos, pero describiré factores que frecuentemente encuentro en clientes que han llegado a no poder tolerar más lo que hacen cada día mientras sienten que les falta fuerza para salir del agujero.

Dos factores comunes: la sensación de comodidad y la familiaridad con lo que ya han venido haciendo por años. Estas dos anclas – que nos amarran en situaciones que desearíamos cambiar – son similares, pero no exactamente lo mismo.

Ambas tienen poder inmovilizador. A mayor familiaridad generalmente hay mayor comodidad y facilidad de hacer un trabajo. Pero muchas veces la persona ya no está cómoda y continúa aferrada a la rutina por temor a salir a un terreno poco familiar. Temor a lo no-familiar, a lo desconocido. Miedo al riesgo o incomodidad que implica el salto a una actividad diferente.

Por otro lado, caminar un poco más para encontrar la vida que mejor se adapte a uno, se traduce en sentir alegría por lo que hacemos todos los días.

Aconsejaba Steve Jobs, fundador de Apple, “Tu trabajo va a ocupar una gran parte de tu vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que crees que es un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amar lo que haces. Si aún no lo has encontrado, sigue buscando. No te conformes. Como con todos los asuntos del corazón, sabrás cuando lo encuentres”.

Muchas personas resultan atrapadas en la vida equivocada por ser personas de muchísima afinidad por mantenerse en territorio familiar en todo aspecto en su vida. Vivir siempre en la misma ciudad, frecuentar los mismos amigos, tener sus sitios preferidos para ir a comer o para divertirse (y rara vez considerar otros nuevos), utilizar la misma ruta de camino al trabajo todos los días, no probar nuevas comidas, etc. Estos pequeños hábitos parecen insignificantes pero una vez comprendido el efecto de las pequeñas rutinas, podemos tomar acción para fortalecer nuestra habilidad al cambio y convertirnos en personas capaces de explorar territorios desconocidos en materia de trabajo y otras cosas que hacen a una vida más llena y feliz.

Si le está costando hacer un cambio grande en su vida le sugiero comenzar a ejercitar cambio en cosas pequeñas. Por ejemplo, viajar más, cambiar la decoración de tu casa, ir a caminar por lugares que jamás has caminado en su ciudad, hacer algo totalmente nuevo cada día -preferiblemente algo que le incomode. Una vez que disfrute de las opciones que la vida le ofrece en cosas pequeñas, irá abriendo esa puerta al cambio grande y estará preparado para la incomodidad de la transición que conlleva cambiar de vida. El gran premio es una vida más feliz, que está esperándole.

(Germán Velasco es el Director Ejecutivo de La Mano Amiga, una organización nacional sin fines de lucro cuya misión es proporcionar recursos informativos a los inmigrantes latinos.)

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