¡No dar, enseñar el camino y las manos listas para trabajar!

por Lilia M. Fiallo

UN MOMENTO DE REFLEXIÓN

¡Todos, tenemos inteligencia, sentido común para conseguir nuestro sustento y darnos gusto en lo que deseamos!

Mirtha llevaba más de 30 años como secretaria de gerencia de una sólida fábrica en la capital. Vivía bien, en la casa paterna, con sus cuatro hermanos solteros. Un día, decidió asociarse a una fundación de caridad, aportando alguna cantidad mensual.

Pocos años después, en una reunión de las que acostumbraban en esa institución, Mirtha propuso, destinar una suma considerable para comprar dos casas, y obsequiarlas a familias que aparentaran necesidad. Estudiada y aprobada la propuesta por todos los directivos, se dio paso al proyecto hasta cristalizarlo.

Beatriz, una mujer cabeza de familia, madre de 4 hijos, soltera, fue la primera seleccionada, para entregarle una casa sencilla, habitable y en perfectas condiciones, con todos los muebles y enseres y los documentos en regla que la acreditaban como propietaria. El día llego y se hizo la entrega formal, pero la que más feliz estaba por este acontecimiento, era Mirtha.

Dos años quizá habían pasado, cuando un día, Mirtha con algunos miembros de la fundación, se encontraban cerca de la casa de Beatriz, y decidieron ir a visitarla. Esperaban verla feliz, disfrutando de una realidad con la que muchos sueñan: ¡tener una vivienda!

Timbraron dos veces. Cuando Beatriz atendió al llamado, se abrió la puerta; todos sonrientes, esperaban ser invitados a seguir, pero, sorpresa la que se llevaron, cuando ésta los increpa, diciéndoles: “Más les hubiera agradecido que no me hubieran regalado nada, estoy harta y aburrida de pagar recibos, (luz, agua, teléfono, gas).

Todos, disimuladamente se miraron abismados, mientras sus ojos, habían recorrido el recinto. El panorama era de abandono; había mugre, ropa regada, y los muebles, se podía observar, estaban deteriorados. Los visitantes dieron media vuelta y se fueron. Mientras caminaban enmudecidos, alguien rompió el silencio y dijo: ¿Cómo será el abandono en el que estarán los hijos?

Mayo 17 a las 5:30 pm en Las Margaritas Lina le comenta a Sofía. Mire lo que me pasó. Una cosa es que se respete y se considere a las personas, y otra muy diferente, es que algunas personas crean, que cuando alguien con amabilidad y humildad, les brinda una mano, una frase de aliento, confundan y quieran abusar. Mi amistad es puramente humana y mis presentes no son del otro mundo porque mi presupuesto no me lo permite. La última vez que visité a Juana, me prometí no volver, porque abismada me quedé, cuando me dijo, que, si le llevaba algo que necesitaba, tenía que ser de la marca que ella me indicaba. Sin embargo, pronto lo olvidé y, nuevamente, al no contestar al teléfono, fui a visitarla.

Hoy creo, que difícilmente volveré. No me había fijado que mientras le hablaba, me observaba lo que llevaba puesto y de un momento a otro me interrumpió para decirme: “Mira este reloj que tengo sobre la mesa, me lo regaló un novio que tuve, lo estoy vendiendo y si alguien me ofrece la tercera parte de lo que cuesta, se lo vendo, es de oro. Ingenuamente lo tomé, lo miré y vi que no era gran cosa. La mente veloz que tengo, me dio la respuesta. Ah!, es mi pulsera que aparenta ser muy fina; mi anillo, -un poco justo-, está montado sobre la argolla para que no se caiga, parece una gran joya, ¡es por eso que me ofrece ese reloj!, pensé… Realmente averigüé el valor del famoso reloj, y nuevo, no llega ni siquiera a la tercera parte de lo que Juana anhela. Qué fantasía y qué falta de genuinidad de algunos seres, que confunden y creen que el incauto y compasivo ser, es su instrumento de momento, dice Sofía. Por eso es difícil encontrar corazones auténticos, con pensamientos y sentimientos buenos. Yo no soy como usted, no regalo nada, porque Dios nos dio inteligencia y las manos listas para trabajar.

Lilia M. Fiallo nacida en Bogotá, Colombia, lugar en el que, entre tareas y ratos libres, encontró un espacio para escribir sobre temas, de alguna manera olvidados por otros. Con letras de oro grabadas en su memoria, inició su vida laboral, en el corazón de la parte técnica, del control de tránsito aéreo de su país natal. En medio de fraseología y códigos aeronáuticos, el mundo de la aviación le dio una de las más elevadas experiencias, por la precisión que requiere este oficio, donde un solo error, podría costar muchas vidas. Es ahí, donde en su inquietud por comunicar sus ideas, comienza a escribir con dedicación, temas un poco relegados por la sociedad, la Iglesia y el Estado. Al descubrir una verdad de la que nadie quiere hablar, pero mucho más real y cotidiana, de lo que parece. Es así, como surge esta, su primera obra, “Parir por parir”. Puedes encontrar su libro en venta en Amazon y si quieres conectar con ella envíale un correo electrónico a lilianim2003@yahoo.com.

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