El mito del punto más bajo

por Maximilian Eyle

Todo el mundo está familiarizado con el concepto. Lo vemos en películas, libros, y en el teatro. La vida de alguien se empeora hasta que encuentra un momento de claridad y empieza a arreglar las cosas y cambiar su vida. El mensaje es claro: ¿Que tienen que hacer las personas que toman drogas? Llegar al punto más bajo. ¿Cómo les podemos ayudar? Con amor duro, o nunca aprenderán. En muchos casos, tenemos miedo a mostrar apoyo o compasión porque no queremos ser un “facilitador.” Hay una suposición de que la persona tiene que estar tirado abajo antes de que puedan decidir a quitar una adicción. El problema es que ese concepto es totalmente falso, y además ha causado resultados desastrosos de política pública.

Pero si este concepto es falso, ¿qué pasa con las historias de personas con adicción que tuvieron que llegar al punto más bajo antes de quitar su hábito? La clave está en la definición precisa de que significa el “punto más bajo”. Es cierto que mucha gente decide cambiar su comportamiento después de reconocer el daño que su adicción ha causado. Sin embargo, no significa que tienen que estar forzado ni perder todo para llegar en este punto. Lo que significa es que tuvo un cambio de perspectiva. Citando Dr. Peggilee Wupperman, una profesora de Yale y John Jay Universities, significa la persona “llegó a un punto cuando se dio cuenta que su vida era extremamente (y agobiadamente) diferente a la vida que quería o la vida que cabe con sus valores.” Pero es muy importante reconocer que se puede llegar en este punto sin estar tirado abajo en terapia ni sufrir pérdidas material o emocional severa.

La idea que cultivando vergüenza y sufrimiento es lo que deberíamos hacer es la conclusión natural del mito de Llegar al Punto más Bajo. Como consecuencia, damos la espalda a nuestros instintos de compasión y apoyo. Trágicamente, esa estrategia solamente sirve para empeorar la situación. Dr. Wupperman es una crítica vocal de esa filosofía. Ella explica que: “A pesar de convicciones populares (¡y erróneos!), vergüenza no parará comportamiento desregulado. De hecho, la realidad es lo contrario. La vergüenza actualmente crece la probabilidad de que una persona continuaría con ese comportamiento desregulado.” Eso no debería ser una sorpresa. Ya sabemos que muchas de las personas toman drogas para automedicar su trauma y quitar su sufrimiento. Por eso cuando escalamos el trauma y el sufrimiento en sus vidas – muchas veces consumarían más en lugar de menos.

Es imperativo que nos soltamos de la estrategia de castigo para la gente que tiene una adicción. La guerra fallida contra drogas, la crisis de sida, y la epidemia de sobredosis solamente son algunos ejemplos de cómo nuestra determinación de avergonzar y marginalizar personas que toman drogas solamente sirve para empeorar la situación. Tenemos la oportunidad a re-imaginar nuestra estrategia, esta vez basado en ciencia. Podemos enfatizar compasión más que estigma y apoderamiento más que persecución.

Maximilian Eyle es originario de Syracuse, NY y graduado de Hobart y William Smith Colleges. Trabaja como consultor de medios y escribe cada mes sobre una variedad de temas para periódicos en Español en todo el estado de Nueva York. Maximilian ama la cultura hispana y aprendió Español mientras vivió en España, donde estudió y trabajó como profesor de Inglés. Él puede ser contactado en maxeyle@gmail.com.

 

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