Mentiras falsas

UN MOMENTO DE REFLEXIÓN

por Lilia M. Fiallo

Con tantas protestas internacionales relacionadas con el mismo tema: las cuatro babies o felices los cuatro, tenía una tormenta en mi cabeza, y furiosa estaba, pero, ¿por qué, me preguntaba? Anoche decidí revisar mi apreciación y analizar lo que hay dentro de esa clara degradación, y pude ver la certera verdad que encierran esas letras, en una sociedad de doble moral que disimuladamente, ignora y voltea la cara para el otro lado, como queriendo decir con cinismo, ¡qué escándalo!, cuando la realidad está de frente.

Agazapadas las extravagancias, sin leyes que se cumplan, sin guía moral, ni mucho menos que interese a alguna autoridad, cabalga el cinismo con la venda en los ojos, los oídos tapados y la boca sellada.

Si estamos alerta cuidando por los cuatro costados a nuestros hijos, conscientes de que jamás acabamos de conocerlos, y suceden episodios desagradables, qué será, si no estamos atentos y no los enseñamos y dirigimos y no vemos la realidad? La respuesta es atroz.

Pero, qué hacer? Tomar en serio la responsabilidad ante la realidad que nos envuelve, para reclamar el lugar que nos corresponde en la sociedad, ya que por inmadurez, desconocimiento o insensatez, hay niñas, jovencitas y mujeres que corren detrás de personajes públicos, de la farándula, poseedores de riqueza o por gusto, abandonando a su suerte el futuro promisorio, sin medir consecuencias. Con ese agite, sin sentido, establecen relaciones absurdas con conocidos o desconocidos, donde se mezcla licor, drogas y sexo sin control, sin respeto propio, sin dignidad, pasando por encima de la vida, para resultar en un mar de lágrimas con la autoestima bajo cero y quizá, con embarazos no deseados. El despertar sacude el encanto ante la realidad, cuando nos encontramos con opiniones públicas representadas en canciones como: las cuatro babys y/o Felices los cuatro.

Aunque pasen años, lustros o siglos, las leyes de la vida no se pueden alterar y nadie debería pasar por encima de la vida, ya que por lógica, el universo tiene un orden; por tradición, ¡el hombre corteja, pretende, enamora, conquista a una mujer! ¡La mujer siempre será una isla por conquistar!

La mujer es como una joya preciosa cuyo valor depende del lugar en el que ella se posicione. (Autor Jorge Arce)

Complementando lo anterior, en días pasados en la televisión, veía un programa retrogrado, en donde el presentador y su grupo de muchachos jóvenes, se divertían a cuerpo de rey y hacían gala de su dominio. Mientras avanzaba la jornada, apareció una joven sonriente y alegre, bajando las escaleras del escenario donde se llevaba a cabo el espectáculo; vestía un chaleco de color claro, quizá beige, bastante llamativo y una falda oscura, larga hasta los tobillos. Las frases tendenciosas entre bromas y sonrisas, gozaron el momento.

Pasaron los minutos y mientras todos disfrutaban, invitaron a la chica a una prueba, quien gustosa aceptó. Era un reto. Apoyada en su candidez, los jóvenes la tomaron de la mano y la ayudaron a entrar, dentro de una caja de madera, con tapa que tenía dos huecos, en forma de círculo, uno en la parte de arriba y otro abajo, de aproximadamente veinte centímetros de diámetro. En ese recipiente vi que entró la muchacha sonriente y expectante, ignorando lo que le esperaba.

Los minutos pasaban mientras se alargaba el episodio. ¿Cómo se encuentra?, le decían; ella respondía: ¡bien!, ¡bien!, -se notaba un poco nerviosa-. Minutos más adelante: ¿Qué siente?: y ella, un poco agitada:¡como cosquillas, algo que se mueve!; ¡sí, sí, son como animalitos!…De pronto entra en pánico y grita, ¡realmente son unos animalitos!; todos ríen mientras ella sigue gritando. Desesperada, se le escuchó decir: ¡sáquenme de aquí!, ¡sáquenme de aquí! Riendo, los chicos se toman su tiempo, gozan el rato y… Por fin se compadecen.

Levantan la tapa mientras el público a la expectativa, gozaba cada minuto, que quizá para ella, aquel rato resultó eterno, me imagino; ella quería gritar, quería llorar, no sabía qué hacer, mientras se incorporaba; pero para ellos, fue otra hazaña alcanzada contra el género opuesto.

Salió la muchacha de aquel cajón siniestro, transformada, sudorosa y con su cara enrojecida, pero, parece que cae en cuenta donde está; en televisión, que la están grabando, que quizá, mucha gente la está mirando y se controla.

Lo que a mí se me hizo raro, fue creer que habían hecho una magia con su falda, pues cuando se internó en el recipiente, la falda era oscura, y ahora, tenía unos pequeños ramos blancos que se movían como si fuera ella la del movimiento queriendo bailar y pensé, pero, ¿cómo?; parece ansiosa e inquieta, pero, ¿qué pasa?… No me había dado cuenta de la maldad.

No, no eran ramos, ni flores de ninguna especie, eran pequeños ratones blancos… En una jaula pequeña habían traído una cantidad aterradora de estos y los habían arrojado por los orificios de la tapa a la muchacha. Mientras los minutos avanzaban, los ratones recorrieron su cuerpo sin compasión hasta que ella se percata. Es tal el cinismo de uno de los jóvenes, que sonriendo y mirándola a la cara, toma uno de estos que estaba extraviado y se lo acomoda en el pecho, en la mitad del protuberante escote, sin el más mínimo sentido de respeto, ni consideración, mientras ella confundida, no sabía qué hacer.

Uno a uno fueron colocando los blancos animales dentro de la jaula, con una calma asombrosa y acto seguido la muchacha salió corriendo.

Por situaciones así, por miles de millones de criaturas así, incautas e ingenuas o quizá sin rumbo en sus vidas, hay sujetos que confunden y creen tomarse derechos contra todas.

¿Usted sabe, a dónde están sus hijos a ésta hora?...
(Frase de autor desconocido)

Lilia M. Fiallo nacida en Bogotá, Colombia, lugar en el que, entre tareas y ratos libres, encontró un espacio para escribir sobre temas, de alguna manera olvidados por otros. Con letras de oro grabadas en su memoria, inició su vida laboral, en el corazón de la parte técnica, del control de tránsito aéreo de su país natal. En medio de fraseología y códigos aeronáuticos, el mundo de la aviación le dio una de las más elevadas experiencias, por la precisión que requiere este oficio, donde un solo error, podría costar muchas vidas. Es ahí, donde en su inquietud por comunicar sus ideas, comienza a escribir con dedicación, temas un poco relegados por la sociedad, la Iglesia y el Estado. Al descubrir una verdad de la que nadie quiere hablar, pero mucho más real y cotidiana, de lo que parece. Es así, como surge esta, su primera obra, “Parir por parir”. Puedes encontrar su libro en venta en Amazon.

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