Años de Perro

Año de Perro: Una memoria por Mark Doty Harper Perennial, 2007

Esta es la historia de un hombre y sus perros – Beau y Arden. Mark comparte con nosotros su profunda relación de confianza y de amor con estos animales – que viajan con él en el viaje de su vida hasta que les ayuda con sus  muertes como perros viejos. Mark escribe poesía y también lo enseña, de modo que usted encontrará mucho de ello en este libro de memorias. También es propenso a filosofar.

Me gusta la respuesta de Mark a la pregunta que encuentran tantas veces los activistas de protección de animales, a saber, ¿por qué está usted trabajando a favor de los animales cuando podría estar trabajando en nombre de seres humanos? “… La compasión no es una calidad limitada, algo de que sólo podemos poseer un poco y por lo tanto debe ser cuidadosamente conservada”.

Otro tema que nosotros quienes ayudamos a los animales compartimos con Mark es el deseo de hacer más – a la vez que nos protegemos de compromiso excesivo.

Él habla de su encuentro con una apacible perra de la calle en México. Quería llevarsela consigo de vuelta a los EE.UU., pero estaba ambivalente sobre el esfuerzo que tendría que hacer y cómo su perro Arden, ya viejo y enfermo, iba a reaccionar. La pobre perra tanto quería ser amada y alimentada y rescatada, y me pareció lo más triste del libro que al final decidió dejarla en México.

Hay historias divertidas también, tal como cuando él y su compañero (Paul) trataron de persuadir a Arden a comer varias medicinas. Soy una experta en esconder píldoras en pequeños paquetes de sabor agradable… aunque, en verdad, incluso cuando creo que he tenido éxito, no es tan inusual de encontrar, horas o días después, algunas píldoras discretamente descartadas y escondidas en algún lugar de una esquina. Pero no hay ninguna duda acerca de las verdes, fragantes hierbas chinas; ellos son escupidos de inmediato y de manera inequívoca, y ninguna cantidad de persuasión o coacción ayuda.(pg. 186)

Cuando Mark habla acerca de los eventos en su vida, habla también de cómo ellos han afectado a sus perros. Por ejemplo, Mark fue testigo de los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York en 9/11. No estaba él mismo asustado, confundido, y ansioso, sino que también su perro Arden fue afectado y se puso muy ansioso. Arden – al igual que un número de ciudadanos de la ciudad de Nueva York – tiene episodios que parecen ser de pánico. Se sienta y nos mira, jadeando, y abofetea el suelo con su pata y no se detiene. Vaga, respirando con dificultad, y a veces se mete en un rincón del apartamento con la cabeza contra la pared, y simplemente se queda ahí. (pg. 162) Eventualmente Arden se recupera.

Este es un libro que vale la pena leer.

Comentado por Linda A. DeStefano y traducción al Español por Rob English

Linda es Presidenta de People for Animal rights, PO Box 15358, Syracuse 13.215-0358, (315)488-PURR (7877) (08 a.m.- 10 p.m.), peopleforanimalrightsofcny.org

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