Evaluación de la Copa Mundial de Fútbol 2014 en Brasil

Para muchos comentaristas deportivos el Mundial de Fútbol en Brasil 2014 será conocido como el Mundial del Mordisco de la misma manera que el Mundial de Fútbol en México 1986 es conocido como el Mundial del Manazo y el Mundial de Fútbol en Alemania 2006 es conocido como el Mundial del Cabezazo.

En Brasil 2014, el delantero Uruguayo Luis Suárez hizo noticia al morderle el hombro al defensa Italiano Giorgio Chiellini. En México 1986, Diego Armando Maradona, capitán de la selección argentina, batió al arquero Inglés Peter Shilton con un gol convertido con la mano. Finalmente, en Alemania 2006, el volante Francés Zinedine Zidane fue expulsado de la final por meterle un cabezazo al pecho al defensa Italiano Marco Materazzi luego de una provocación de éste.

En mi columna de Junio dije que Brasil 2014 podría ser el “Mundial Latino” y para los países latinoamericanos participantes en gran medida esto fue cierto. Basta fijarse en las estadísticas. En la fase de grupos, solo 28 por ciento de los equipos fueron de América Latina. En la siguiente fase, los octavos de final, esta participación subió al 44 por ciento. En los cuartos de final, la semifinal y la final, la participación llego al 50 por ciento. Aunque faltó poner la cereza en la torta pues, en la final, la Argentina colapsó ante Alemania.

Haciendo un balance general de Brasil 2014, el rendimiento de las escuadras latinoamericanas fue meritorio comparado con los cuadros del resto de los continentes. De los nueve elencos de Oceanía, Asia y África, todos (excepto Argelia y Nigeria) fueron eliminados en la etapa de grupos, así como los, en papel, poderosos conjuntos Europeos de España, Italia, Inglaterra y Portugal.

Ahora sería pertinente hacer una evaluación del desempeño de los nueve conjuntos latinoamericanos participantes, para lo cual podemos clasificarlos en tres grupos:  A) combinados que cumplieron las expectativas, B) combinados que superaron las expectativas, y C) combinados que defraudaron las expectativas.

En el grupo A están Honduras y el Ecuador; en el grupo B están Costa Rica, Colombia, Chile y México, y; en el grupo C están el Brasil, el Uruguay y la Argentina.

Los analistas pronosticaron que Honduras iba a salir último en el Mundial. Quedo penúltimo. No hubo mucha diferencia. En cuanto al Ecuador, este jugó sus partidos de local en la ciudad de Quito, a 9,350 pies sobre el nivel del mar. En Brasil 2014, no tuvo la ayuda de la altura, por lo cual su rendimiento no fue el mismo. Ambos equipos quedaron al fondo de su grupo.

Costa Rica, jugando en tres ciudades brasileñas, clasificó primera en su grupo y avanzó hasta los cuartos de final. Algo similar ocurrió con Colombia. Por su lado, tanto Chile como México lograron pasar a los octavos de final.

El Brasil, el Uruguay y la Argentina sufrieron de sus dependencias en sendos jugadores estrellas en sus respectivas escuadras: Neymar en el caso del Brasil, Luis Suárez en el caso del Uruguay y Lionel Messi en el caso de la Argentina. En sus dos partidos sin Neymar, el Brasil fue goleado por un marcador total de 10-1 por Alemania y Holanda. Por su parte, el Uruguay perdió sus dos encuentros sin Suárez (por la cifra global de 5-1) pero ganó sus dos contiendas con Suárez. Finalmente, Messi, con sus pases y goles, salvó a la Argentina contra varios escuadras (Irán, Nigeria, Suiza, etc.) pero sus esfuerzos fueron insuficientes contra el cuadro Alemán, un elenco compacto.

Las tres tradicionales potencias futbolísticas latinoamericanas, del lado del Océano Atlántico, decepcionaron en todas sus líneas. Ahora tienen cuatro años para aprender de sus errores, y prepararse para la clasificación para el Mundial de Fútbol 2018en Rusia, junto con el resto de países latinoamericanos.

Acerca del autor: Miguel Balbuena es un escritor en los campos académico, científico, periodístico y literario (en los géneros de ficción y no ficción).

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